Galicia apuesta por el biometano, aliado silencioso contra el cambio climático

El biometano, obtenido generalmente por la descomposición anaerobia de residuos orgánicos (agro-ganaderos, urbanos, industriales) y posterior tratamiento (‘upgrading’) hasta alcanzar calidad para inyección en redes de gas o para uso como combustible, supone la (re)aparición de un nuevo vector energético renovable.
En los últimos años, con el impulso de políticas europeas como el paquete “Fit for 55” y los objetivos de neutralidad climática para 2050, se ha considerado el biometano como una solución clave para descarbonizar el sistema de gas, especialmente en usos donde la electrificación es más difícil (industria, transporte pesado, gas-redes).
Según los últimos datos disponibles, en 2023 la producción de gases renovables (biogás + biometano) en la UE alcanzó 22.100 millones de metros cúbicos (~22,1 bcm), lo que representa un 6,7 % del consumo total de gas natural de la UE. La producción de biometano creció un 18 % en Europa entre 2022 y 2023 (pasando de ~4,2 bcm a ~4,9 bcm) según la European Biogas Association (EBA).
La ventaja clave de la obtención y uso del biometano radica en que permite valorizar residuos orgánicos (agro-ganaderos, lodos, fracción orgánica de residuos sólidos urbanos) que de otra forma podrían generar emisiones de metano o ser un problema de gestión, pudiendo inyectarse en la red de gas existente, lo que facilita su integración sin tener que reconfigurar toda la infraestructura gasista.
En 2023 España registró una producción de biometano de aproximadamente 252 GWh, lo cual coloca a nuestro país bastante por detrás de los países europeos de referencia (p.e Alemania, Italia, Reino Unido) en cuanto a producción absoluta. Este volumen de generación representó apenas 0,1 % de la demanda de gas natural en el país, frente a cifras del ~12 % en Alemania o ~22 % en Suecia. No obstante, se estima un potencial técnico en España para la producción de biometano de hasta ~163 TWh/año.
En cuanto a proyectos, había alrededor de 200 proyectos en cartera en distintos estados de desarrollo en España (datos de 2023). Estos 200 proyectos podrían permitir la instalación de unas 2.326 plantas especializadas, con una inversión estimada de 40.495 millones de euros. A día de hoy, en 2026 estarán consolidados 17 proyectos con una generación en torno a los 900 GWh/año.
En este escenario es importante tener en cuenta que la inversión necesaria sigue siendo elevada y dependerá de modelos de negocio estables y/o mecanismos de mercado atrayentes. Además, la necesidad de conectar las plantas a la red de gas, permisos de inyección, certificación de origen renovable, etc. supone un hándicap importante suponiendo un cuello de botella, sin obviar el hecho de que en zonas rurales la idea de movilizar residuos, asegurar la logística y evitar conflictos de uso de suelo o competencia con otros residuos son desafíos que debemos afrontar.
En nuestro contexto, Galicia presenta un escenario particularmente interesante para el desarrollo del biometano, al combinar un tejido agro-ganadero relevante, abundantes residuos orgánicos y retos estructurales de desarrollo rural. Un estudio de la Asociación Española del Gas (Sedigas) en colaboración con PwC y Biovic estima que Galicia podría albergar hasta 121 plantas de biometano (que podrían generar 1084 empleos directos y 1770 indirectos), con una inversión de aproximadamente 2.086 millones de euros (más ~186 millones para conexión de red) para aprovechar ese potencial.
Según ese mismo estudio, Galicia dispondría de potencial para generar unos 8 TWh al año, lo que equivaldría al 38 % de la demanda de gas natural de la región.
Dentro del potencial de Galicia cabe destacar que las deyecciones ganaderas (purín y residuos ganaderos) suponen ~32 % del potencial local, además la biomasa forestal residual podría aportar ~2,1 TWh/año y los Sustratos agro-industriales ~693 GWh, fracción orgánica de residuos sólidos urbanos ~407 GWh. En este contexto actualmente en Galicia existe una cartera de más de 60 proyectos de biometano.
Nadie duda del impacto socio-económico y oportunidad para el rural que supone la ubicación de plantas de biometano, aunque a menudo suscita debate local por impactos de transporte de residuos, olores, proximidad a núcleos poblados u otras externalidades. (Hemos visto recientemente como la planta proyectada por LuGaZ, y que promueven el grupo Lence y varios socios, ha cancelado el proyecto debido a la fuerte contestación social y la planta de Coeses cancela también su proyecto por no haberle sido otorgada la correspondiente Autorización Ambiental). Se debe, por tanto, garantizar que el modelo sea compatible con la política agraria, con la gestión medioambiental, con la sostenibilidad del sistema ganadero (evitando externalidades negativas), y con la infraestructura energética existente.
Considerando un escenario a largo plazo en España y Galicia, el despliegue masivo del biometano podría aportar de forma considerable al fortalecimiento de la economía circular y la gestión de residuos orgánicos, creando valor económico en áreas rurales, fijación de población, empleo verde y así mismo independencia energética respecto a combustibles fósiles importados.
En nuestra Comunidad, si se alcanzara la generación de ~8 TWh anuales, sería un salto considerable: cubrir casi el 40 % del consumo de gas regional, lo que tiene implicaciones tanto energéticas como socio-económicas, teniendo en cuenta a su vez que es probable que el biometano se combine con otros vectores: e-gases, hidrógeno, combustibles sintéticos, biocarburantes, uso en transporte pesado, marítimo, etc.
Nuestro grupo, dentro de las propias instalaciones y junto a una parcela anexa a la planta existente de Bioetanol Galicia (Teixeiro), llevará a cabo la puesta en marcha y explotación de una planta de biometano con una inversión inicial de 15 millones de Euros que ya posee la mayor parte de los trámites administrativos clave (en mayo/junio de 2025 obtuvo luz verde ambiental) habiendo sido declarado Proyecto Estratégico y ahora toca la construcción física de las instalaciones, equipamiento, contratación, conexión a red, y puesta en marcha. La capacidad de tratamiento de residuos orgánicos agropecuarios se situará en torno a las 110.000-150.000 toneladas/año lo que generará una producción estimada de 4.317 toneladas de biometano al año.
El reto gallego para el futuro es acrecentar la inversión, regulaciones adecuadas, modelos de negocio viables, participación rural y acompañamiento institucional. En Galicia esta oportunidad, podría no solo contribuir a la descarbonización (y lograr el ambicioso objetivo de una bioeconomía descarbonizada en 2040) sino también fortalecer su desarrollo rural, diversificar su tejido productivo y posicionarse como región puntera en gases renovables.
Artículo para la edición digital de Dínamo Técnica.
Autor: Juan Carlos Gundín Fontecoba. Licenciado en CC. Físicas, Máster en EE.RR otorgado por las tres universidades gallegas (2004) y divulgador medioambiental.
















