Cuándo controlar ya no es suficiente: evolución de los sistemas de supervisión y control HVAC

El sector de las instalaciones HVAC, ha experimentado una profunda transformación impulsada por la evolución tecnológica de equipos y las plataformas de gestión, que permiten incorporar IoT, IA (machine learning, deep learning, algoritmos predictivos y de optimización, big data) y monitorización del sistema en tiempo real. A esto se suman las crecientes necesidades de optimización energética y las exigencias en materia de confort y calidad de aire interior. En este contexto, ya no resulta suficiente con conseguir instalaciones energéticamente eficientes, sino que es imprescindible conocer su estado de funcionamiento, evolución y comportamiento ante las distintas condiciones operativas durante su vida útil.
Un sistema puede seguir cumpliendo con las expectativas para las cuales se ha dimensionado, trabajando con total normalidad, mientras su rendimiento energético disminuye, determinados componentes se deterioran y comienzan a aparecer pequeñas desviaciones que progresivamente pueden derivar en averías de mayor alcance. La monitorización permite abordar estas situaciones desde una perspectiva diferente: detectar estas desviaciones mediante el análisis de múltiples parámetros de funcionamiento del sistema y anticiparse a posibles incidencias.
Esta innovación cobra especial importancia en un contexto en el que la eficiencia energética ya no es únicamente una cuestión económica, sino también un requerimiento técnico y normativo. La digitalización de las instalaciones permite avanzar hacia estrategias de mantenimiento que combinan monitorización, diagnóstico y mantenimiento predictivo.
El verdadero salto no reside únicamente en el control remoto o la monitorización, sino en transformar los datos obtenidos de los equipos en información útil para comprender su funcionamiento y anticipar su evolución. Esto posibilita la planificación de las intervenciones, reducción de paradas imprevistas y mejora de la estabilidad de operación, optimizando el mantenimiento y el rendimiento de la instalación durante la totalidad de su vida útil.
La evolución normativa: EPBD, BACS y RITE
La revisión de la Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD 2024/1275) impulsa una mayor digitalización de los edificios y refuerza el papel de los sistemas de automatización y control (BACS). Esta Directiva establece que, cuando sea técnica y económicamente viable, los edificios no residenciales deberán disponer de sistemas de automatización y control en función de la potencia de sus instalaciones: los edificios con una potencia nominal útil superior a 290 kW antes del 31 de diciembre de 2024, mientras que el umbral se amplía a instalaciones superiores a 70 kW con anterioridad al 31 de diciembre de 2029. Estos sistemas deben ser capaces de monitorizar, registrar y analizar de forma continua el consumo energético, detectar pérdidas de eficiencia, informar sobre oportunidades de mejora y garantizar la interoperabilidad entre diferentes tecnologías y fabricantes. Además, a partir del 29 de mayo de 2026, deberán incorporar la monitorización de la calidad ambiental interior.
La Directiva también extiende desde el 29 de mayo de 2026 determinadas exigencias de monitorización y control a los edificios residenciales nuevos y a aquellos sometidos a rehabilitaciones, siempre que resulte técnica, económica y funcionalmente posible.
En España, estos requisitos ya habían comenzado a incorporarse al RITE mediante el Real Decreto 178/2021, cuya IT 1.2.4.3.5 establece, para determinados edificios no residenciales, capacidades de monitorización continua, análisis del consumo, evaluación de la eficiencia, detección de pérdidas e interoperabilidad entre sistemas.
Por otra parte, es significativo indicar, que BACS y BMS (Building Management Systems) no son conceptos equivalentes. Mientras que BACS hace referencia a los sistemas de automatización y control de instalaciones técnicas del edificio, un BMS engloba habitualmente una plataforma de gestión más amplia, capaz de integrar diferentes sistemas y centralizar su supervisión.
Los BMS permitieron la centralización del control de edificios, tradicionalmente mediante reglas predefinidas. La incorporación de IA amplía este enfoque mediante modelos capaces de identificar patrones, realizar predicciones y adaptar estrategias de operación a las condiciones en constante cambio del edificio. Entre sus aplicaciones más relevantes, destacan el mantenimiento predictivo, la adaptación al comportamiento del usuario, gestión inteligente y de calidad de aire, control predictivo de temperatura y optimización energética.
En referencia a algunos de los desafíos que se plantean con la aparición e incorporación de los sistemas aquí tratados; muchas plataformas de automatización de edificios fueron diseñadas para funcionar originalmente en entornos más aislados y con un nivel de conectividad menor que el actual. La incorporación de IoT y nuevos protocolos de comunicación incrementa esta conectividad y puede ampliar la superficie de exposición a posibles vulnerabilidades de los BACS. Por ello, la ciberseguridad constituye uno de los principales retos asociados a esta transformación. Los riesgos no se limitan a la manipulación de los parámetros de climatización: una debilidad en un elemento conectado a la red corporativa podría comprometer otros sistemas integrados en la misma infraestructura de red.
De este modo, la transición hacia la completa digitalización de estas instalaciones debe ir acompañada de un estrategia de control de usuarios y permisos (principio del mínimo privilegio, disponiendo de las autorizaciones estrictamente necesarias para realizar su función), utilización de contraseñas robustas, actualizaciones, protección de comunicaciones y gestión segura de accesos remotos. En definitiva, la información obtenida y su disponibilidad, debe ser según quién pueda acceder a ella, qué pueda gestionarse con la misma y cómo se protege esa comunicación.
Otro de los grandes retos que surgen, son los nuevos requisitos formativos y capacidades de los profesionales de mantenimiento. El técnico evoluciona hacia un perfil más transversal, al que a las competencias tradicionales de diagnóstico y reparación, se incorporan conocimientos de automatización, comunicaciones, análisis de datos, eficiencia energética y ciberseguridad: ejerce como gestor energético de instalaciones.
En definitiva, el dato operativo se ha convertido en uno de los principales activos dentro de la explotación técnica de edificios. Sin embargo, el real avance no reside en disponer de más datos, sino en ser capaces de convertirlos en conocimiento y finalmente, en decisiones. La evolución de los sistemas HVAC ya no consiste únicamente en controlar mejor una instalación sino en comprender su comportamiento, anticiparse a sus necesidades y gestionar de forma más eficiente todo su ciclo de vida.
Autora: Silvia Fernández Pérez, ingeniera industrial. Project Manager del Norte de España para el Grupo Eurofred.
Artículo publicado en el Nº 35 de Dínamo Técnica, de octubre de 2026.


















