Cuando el sol paga la factura eléctrica

Trascurrido el año 2025, las previsiones eran, como así ocurrió, que la capacidad instalada global de energía solar fotovoltaica superara los 1.500 GW, lo cual supuso un aumento de alrededor del 50% respecto a 2024.
Principales Regiones y Países:

- Asia: Lidera el crecimiento, China continúa a la cabeza del sector y en el primer semestre de 2025 instaló más del doble de capacidad fotovoltaica (256 GW), representando el 67% del total; y, siguiendo su estela, se encuentran India y Japón.
- América Latina: Brasil, México y Chile destacan por su rápido crecimiento, impulsados por recursos solares abundantes y políticas favorables.
- Europa: Instalará aproximadamente el 25% de la nueva capacidad solar mundial, con países como Alemania, España, Francia, Países Bajos e Italia entre los más destacados.
- América del Norte: Contribuirá con aproximadamente el 15% de la nueva capacidad, con Estados Unidos como principal actor.
- África: Aunque aún rezagada en términos absolutos, el continente muestra gran potencial y está implementando programas de electrificación rural basados en energía solar.
En los últimos años, el autoconsumo eléctrico de hogares y empresas (especialmente con placas solares fotovoltaicas) ha pasado de ser una alternativa marginal a una tendencia consolidada en la transición energética. Esta transformación está impulsada por la necesidad de reducción de costes, mayor independencia energética respecto a las volatilidades del Mercado, conciencia ambiental y políticas europeas favorables a las renovables.
En el conjunto de la Unión Europea, las energías renovables continúan expandiéndose, representando en 2024 alrededor del 25 % del consumo final de energía, con solar y eólica liderando el crecimiento La solar fotovoltaica ha experimentado una expansión espectacular en la última década, convirtiéndose en uno de los pilares para alcanzar los objetivos climáticos del bloque.
Sin embargo, pese a este impulso general, el mercado solar europeo atraviesa un punto de inflexión. Un informe reciente de diciembre pasado (Solar Power Europe) confirma (y pronostica) el hecho de que el auge de la energía solar en la UE en la década de 2020 ha llegado a su fin. Con una contracción del 0,7 %, de 65,6 GW instalados en 2024 a 65,1 GW instalados en 2025, este año marca el primer año desde 2016 en el que la UE ha instalado menos energía solar que el año anterior. Esto se relaciona con la reducción de subsidios y apoyos a instalaciones residenciales, retos administrativos y el hecho de que algunos Estados miembros han recortado incentivos.

Aun así, la UE alcanzó sus metas intermedias para 2025 con más de 400 GW de capacidad solar instalada y el sector solar generó más electricidad que el carbón por primera vez, reflejando un cambio estructural en el sistema energético europeo.
En países como Alemania, por ejemplo, el autoconsumo crece sostenidamente: la electricidad generada por sistemas fotovoltaicos domésticos pasó de ser marginal hace unos años a valores significativos, con varios TWh anuales consumidos directamente por hogares y empresas.
A nivel de políticas, la normativa europea promueve la electrificación limpia y la generación distribuida, aunque persisten desafíos como la adaptación de redes, trámites administrativos y modelos de compensación de excedentes que limiten el potencial pleno del autoconsumo.
En España, según los últimos datos disponibles de REE, la solar fotovoltaica es, con 32.043 MW, la tecnología con más MW de capacidad de producción en nuestro país por delante de la eólica (32.007 MW). En concreto, la fotovoltaica ya supone casi el 25% del total de la estructura de potencia instalada en España.
Con los nuevos MW puestos en servicio por la solar fotovoltaica, el 66% del parque de generación en España está formado por tecnologías renovables, un dato que evidencia el avance de la transición energética.
Asimismo, según una nota de prensa de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) del mes pasado se detecta un decrecimiento del ritmo de instalaciones de autoconsumo en hogares, que cae un 15% con respecto al trimestre anterior, y un incremento del 25% en los comercios, mientras que las instalaciones en la industria se mantienen estables.
A pesar del descenso en nuevas instalaciones, España acumula más de 8 GW de potencia instalada para autoconsumo, comparable a la producción de muchas centrales tradicionales, y decenas de miles de viviendas han optado por generar su propia electricidad. Los sectores industrial y comercial lideran la capacidad instalada, seguidos del residencial. Actualmente más de 300.000 hogares en España ya cuentan con instalaciones fotovoltaicas para autoconsumo, y esta cifra continúa aumentando semana tras semana.
La desaceleración se explica en parte por la retirada de ayudas temporales tras la crisis energética y la estabilización de precios de la electricidad, así como por barreras administrativas y la falta de medidas adicionales que incentiven la inversión. Asociaciones del sector piden simplificación de trámites, incentivos fiscales y facilidades de acceso a la red para revertir esta tendencia y alcanzar el objetivo nacional de 19 GW de autoconsumo para 2030.
Además, el crecimiento de instalaciones colectivas y comunidades energéticas está emergiendo como modelo atractivo en España: agrupaciones de viviendas o empresas comparten instalaciones solares y reducen costes colectivos.
En nuestro ámbito regional, Galicia refleja un crecimiento notable del autoconsumo, aunque con características propias. Los datos muestran que en los últimos años el número de instalaciones fotovoltaicas vinculadas al autoconsumo se ha multiplicado, superando ya las 16.000 instalaciones y cerca de 300 MW de potencia total instalada.
Gran parte de estas instalaciones son proyectos residenciales o pequeñas empresas, destacando especialmente la provincia de Pontevedra, que concentra una parte significativa de la generación. Estos crecimientos han sido impulsados por la eliminación de barreras fiscales y el registro de instalaciones, facilitando así que más ciudadanos y negocios se pasen a generar su propia energía renovable.
Sin embargo, al igual que en el resto de España, la región encara retos: la infraestructura eléctrica local y la necesidad de incentivos adicionales son factores que influyen en la velocidad del desarrollo del sector fotovoltaico; ahora bien, este autoconsumo con placas solares representa una pieza clave en la transición energética europea, el hecho de ser energía limpia, gratis, ilimitada y con una inversión inicial asequible permite a hogares y pequeñas empresas producir energía de origen renovable, reducir su factura eléctrica e integrarse en un sistema más descentralizado y resiliente.
¿Y el futuro? La demanda energética y el desafío de la electrificación están ahí, urge la convocatoria de nuevas subastas, el modelo de negocio está cambiando: desarrollar y operar ya no basta, siendo necesario un respaldo social. A día de hoy sólo cabe responsabilidad por parte de las instituciones, de los medios de comunicación y del propio sector fotovoltaico, con transparencia, excelencia en el hacer y el deber, diálogo con los municipios y la convicción de que ningún proyecto prospera contra la voluntad del territorio que lo acoge.
Artículo para la edición digital de Dínamo Técnica.
Autor: Juan Carlos Gundín Fontecoba. Licenciado en CC. Físicas, Máster en EE.RR otorgado por las tres universidades gallegas (2004) y divulgador medioambiental.
Fuente gráficos: Solar Power Europe.


















