Más kilómetros y más movilidad eléctrica

Silencio y motor, una combinación que cada vez está más presente en la carretera. Hay dos formas de recorrer el mismo camino, viajar de manera tradicional o cambiar el sentido de la marcha. La elección entre coche eléctrico o de combustión no es solo técnica, es también un gesto que conecta la movilidad y la sostenibilidad con el ahorro.
Mientras el ruido de los vehículos convencionales avanza por el asfalto, el motor eléctrico acompaña a el viaje con tranquilidad. La pregunta es clara: ¿cómo queremos viajar? En este nuevo escenario, la movilidad eléctrica comienza a ganar protagonismo, y la comparación se vuelve aún más evidente cuando se traslada a un trayecto concreto: un viaje en coche “cero emisiones” con una ruta pensada al milímetro y apoyada en herramientas digitales (app) que permiten planificar, buscar puntos de recarga, reservar, etc, compensa.
Antes de comenzar la ruta, y siempre que sea posible, recargar la batería en el domicilio particular con planes como el Plan Recarga Inteligente de Iberdrola que ofrece un gasto aproximado de 1 euro por cada 100 kilómetros (sin impuestos) es siempre es más económico, más cómodo y más eficiente.
Cambio de tendencia
Viajar en eléctrico reduce el estruendo al arrancar y el vehículo se desliza sin un aparente gran esfuerzo. Avanza con suavidad, sin romper el entorno. No se trata de llegar antes, se trata de mantener el ritmo. Las paradas aparecen, no como interrupciones, si no como estaciones donde el tiempo se entiende de otra manera. Ese cambio de tendencia transforma el viaje. El coche eléctrico no sustituye al tradicional, convive con él pero a otro ritmo. La electrificación del transporte es una apuesta por el entorno, el cuidado del aire y por un futuro más verde.
El camino de regreso introduce otro matiz en la carga en carretera. Menos de media hora para recuperar energía, una pausa breve que, como pasa con la parada con un coche de combustión, no rompe el sentido del recorrido. En infraestructuras de 150 kW, el gasto sube frente a la carga en casa pero sigue estando por debajo de los precios del combustible actuales. Y si en lugar de recargar en estas estaciones se hace uso de puntos de menor potencia -en plazas habilitadas de un supermercado o en establecimientos de hostelería con este servicio-, el importe se reduce aún más. Menos coste, menos impacto.
La transición hacia un modelo energético más respetuoso con el medio ambiente se apoya en pilares fundamentales como el despliegue de energías renovables, el impulso de la innovación tecnológica y la electrificación del transporte. En este contexto, la movilidad eléctrica es una pieza clave que ofrece ventajas sostenibles frente a los vehículos de combustión.
Autonomía
La movilidad eléctrica es una tecnología limpia que contribuye a la reducción de emisiones de gases contaminantes y a la mejora de la calidad del aire. Este beneficio es aún mayor cuando la electricidad procede de fuentes renovables, lo que incrementa su impacto positivo. En Galicia, como en otros puntos dentro y fuera la frontera española, Iberdrola apuesta por la sostenibilidad.
Todos estos avances son esenciales para consolidar la movilidad eléctrica como una alternativa sostenible y eficiente dentro del sistema de transporte del futuro para conseguir más kilómetros y más movilidad eléctrica.


















