Biomasa, tecnología e industria: integración para una economía más circular

Los diferentes aprovechamientos de la biomasa pueden contribuir a generar valor para la economía, aparte de generar otras muchas ventajas de tipo social y medioambiental indiscutibles, si se integran en soluciones para la industria que le permitan, a la vez que valorizar determinados residuos y/o subproductos, diversificar sus fuentes de energía (bioenergía) y obtener productos de más alto valor añadido como gases renovables o biochar, entre otros.
Para ello, es clave apostar por tecnologías emergentes como la pirólisis o la gasificación, las cuales deben convivir e integrarse mediante soluciones modulares y escalables, adaptadas por lo tanto a sus las diferentes tipologías de industrias. Y, todo ello, con menores exigencias medioambientales y de otros tipos. El reto está, sin duda alguna, en encontrar ese punto de equilibrio entre dimensionado óptimo y rentabilidad económica. Es evidente que, en general, cuanto más grande el proyecto más rentable puede ser en términos económicos. Pero la cuestión es ¿será factible? Porque hay que enfrentarse con el suministro garantizado de biomasa, con los plazos, con los trámites y permisos y, por lo tanto, con unos OPEX quizá demasiado elevados que hagan inviable el proyecto.

Grupo moto-Generador en planta de gasificación de biomasa. Fuente: BIOLIZA
Se pueden poner dos ejemplos, uno para cada una de las tecnologías anteriormente citadas. En el caso de la pirólisis, lo ideal es identificar una industria que genere una corriente residual sólida de tipo orgánico, como por ejemplo hueso de aceituna, orujillo, astillas, cáscara de almendras, etc., y que a su vez presente una demanda térmica (y eléctrica, por qué no) la cual pueda cubrirse parcial o totalmente con la solución propuesta.
En este caso, se podrían generar hasta 3 corrientes de salida: energía térmica en forma de agua caliente para proceso, energía eléctrica si fuese necesario y una fracción sólida carbonosa llamada “biochar”, con múltiples aplicaciones comerciales, además de secuestradora de carbono en caso de ser empleada como mejorante del suelo, por ejemplo.
El otro caso podría ser una instalación de gasificación implantada en una industria similar, con la diferencia de que la fracción interesante en este caso sería la gaseosa, es decir, el syngas que es considerado un biogás por la legislación vigente (Red II y III). Este gas renovable podría alimentar un quemador de una caldera, un motor de cogeneración o, incluso, un reactor de metanación para obtener metano sintético, eCH4. Además, se obtendría como coproducto una fracción sólida rica en carbono, similar a la del caso anterior.

Esquema básico integración gasificación-pirólisis en la industria. Fuente: BIOLIZA

Reactor de pirólisis. Fuente: BIOLIZA
Por lo tanto, la biomasa es un recurso renovable, gestionable, abundante en España y competitivo siempre y cuando vaya de la mano de tecnologías modulares y escalables que coexistan con las industrias y generen sinergias para optimizar unos números que, de lo contrario, difícilmente van a resultar atractivos para un inversor o para un cliente.

Biochar obtenido de gasificación de biomasa. Fuente: BIOLIZA
Autor: José Antonio La Cal Herrera Dr. Ingeniero Industrial. CEO y socio fundador de BIOLIZA y de BIOCHAR DEL SUR.
Artículo publicado en el Nº 35 de Dínamo Técnica, de octubre de 2026.


















