Entrevista a Francisco Montalbán, presidente del Comité Técnico del Congreso de Hidrógeno Verde

Francisco Montalbán Gómez es licenciado en Química por la Universidad de Murcia, fundador y director general de Clantech y, desde 2022, presidente del Clúster Andaluz del Hidrógeno Verde. Desempeña, desde hace ya más de una década, un papel clave en el impulso y la coordinación del ecosistema del hidrógeno en España y preside, desde la primera edición, el Comité Técnico del Congreso de Hidrógeno Verde que se celebrará en Huelva del 4 al 6 de febrero.
¿En qué punto está hoy el sector, tanto a nivel global como en España? ¿Ha entrado ya en una fase de madurez o todavía se mantiene en “rampa”?
A escala global, el sector del hidrógeno ha pasado claramente de una fase aspiracional, caracterizada por anuncios y hojas de ruta muy ambiciosas, a una etapa de mayor selección y ejecución real. Hoy se habla menos de proyectos de “PowerPoint” y más de aquellos que consiguen cerrar demanda, financiación y permisos.
Sin embargo, todavía no puede hablarse de madurez plena, y la razón es cuantitativa: la conversión de anuncios en decisiones finales de inversión sigue siendo muy baja. La Agencia Internacional de la Energía señala en su Global Hydrogen Review 2025 que solo alrededor del 6 % de la producción anunciada ha alcanzado FID, mientras una parte muy significativa permanece en fases tempranas.
En 2024, la IEA estima que unos 6,5 GW de capacidad de electrólisis alcanzaron FID en los doce meses previos al informe, con Europa como actor relevante, aunque ya con señales de desaceleración respecto al año anterior. En paralelo, la prensa económica recoge cancelaciones y pausas en numerosos proyectos motivadas por los costes, la incertidumbre regulatoria y, sobre todo, la falta de compradores con contratos de offtake bancables.
En España el diagnóstico es similar: existe un gran número de proyectos en planificación y un posicionamiento competitivo claro gracias al recurso renovable, los hubs industriales y el potencial exportador, pero los principales cuellos de botella siguen siendo los permisos y la conexión eléctrica, la estructuración de una demanda a largo plazo y el desarrollo de infraestructuras de evacuación y consumo como gasoductos de hidrógeno, almacenamiento o puertos.
En cuanto a infraestructura troncal, H2Med/Barmar es el ejemplo más representativo, con avances en estructuras corporativas y financiación europea, aunque todavía existe incertidumbre sobre su calendario real de desarrollo, que previsiblemente se aclarará en foros sectoriales como el Congreso Nacional del Hidrógeno.
En lo relativo al diseño de plantas de hidrógeno ¿Qué retos habrá en los próximos años y qué diferencias existen entre España y otros países?
Los principales retos en el diseño de plantas de hidrógeno en los próximos años estarán muy ligados a la electricidad y a la certificación como hidrógeno renovable bajo el marco de RED III y los criterios RFNBO. Los proyectos deberán ser plenamente compatibles con exigencias como la adicionalidad o la correlación temporal y geográfica, lo que condiciona de forma directa el dimensionamiento de los electrolizadores, la estrategia de PPAs, el autoconsumo o la hibridación, el perfil operativo de las plantas, la gestión de vertidos y rampas, y en muchos casos la necesidad de incorporar almacenamiento eléctrico mediante baterías.
A esto se suman los retos asociados al permitting, la conexión y los plazos reales de ejecución, donde los permisos ambientales y urbanísticos, las servidumbres y especialmente la conexión a red siguen siendo factores críticos, junto con las limitaciones de la cadena de suministro de equipos clave y las garantías de funcionamiento. Desde el punto de vista financiero, la bancabilidad exige cada vez más garantías de disponibilidad, contratos EPC con reparto claro de riesgos, esquemas de operación y mantenimiento trazables y un paquete sólido de seguros y garantías de seguridad.
Comparativamente, España parte con ventaja en el coste potencial de la electricidad renovable y en su capacidad de generación, pero su principal debilidad suele estar en la tramitación administrativa, la conexión eléctrica y la complejidad de la coordinación entre administraciones. En la práctica, el diferencial real lo marcarán aquellos proyectos capaces de cerrar antes el triángulo clave formado por energía y PPA, permisos y red, y comprador final.
Recientemente has participado en un evento organizado por Cluergal para hablar sobre transporte por tubería polimérica, ¿qué ventajas ofrece esta solución?
Las tuberías poliméricas para el transporte de hidrógeno ofrecen ventajas relevantes frente a las soluciones metálicas tradicionales. Destacan por su alta resistencia a la corrosión y a la degradación externa, lo que reduce la exposición a problemas habituales en tuberías de acero y disminuye los costes asociados a recubrimientos, protección y mantenimiento, además de tener una menor huella de carbono en su fabricación.
Su ligereza permite un despliegue más rápido y una logística más sencilla, facilitando tendidos más ágiles y, en determinados trazados, una menor complejidad de obra civil. Las uniones soldadas o por fusión aportan elevados niveles de estanqueidad cuando están bien especificadas y ejecutadas, simplificando la gestión de fugas.
Además, estas soluciones pueden ser especialmente interesantes para tramos de distribución local o industrial, ya que permiten aprovechar corredores y derechos de paso existentes. Aunque la difusión del hidrógeno a través de las paredes de la tubería es un fenómeno conocido, esta se encuentra controlada, y el uso de gas inerte en configuraciones de doble tubería garantiza la seguridad del transporte. Todo ello se traduce en un CAPEX significativamente inferior al de otras alternativas más convencionales en acero.
Del 4 al 6 de febrero se celebra en Huelva la tercera edición del Congreso Nacional de Hidrógeno Verde, ¿cómo se configura este gran evento sectorial?
El Congreso mantiene un formato ya consolidado que combina sesiones plenarias e inaugurales con paneles en los que participan empresas tractoras, operadores de red y desarrolladores de proyectos.
El programa aborda de forma integral cuestiones relacionadas con mercados, regulación, financiación, industrialización y logística y corredores de transporte, y se completa con una amplia zona expositiva y espacios de networking.
Un elemento clave del evento es la aplicación B2B, diseñada para facilitar el contacto directo entre empresas y promover oportunidades de negocio, reforzando el carácter del congreso como un auténtico punto de encuentro industrial en torno al hidrógeno renovable y sus derivados.
Convertido ya en una gran cita internacional y de negocio, ¿qué novedades ofrece esta tercera edición?
Esta tercera edición destaca por su mayor dimensión internacional y por un enfoque muy claro en corredores energéticos que conectan Europa con Latinoamérica y Asia, en un momento en el que el desarrollo del hidrógeno se articula cada vez más en torno a rutas de la molécula y de sus derivados.
Asia tendrá un protagonismo especial con la presencia de entidades de China y Japón, sin perder de vista el enorme potencial de Latinoamérica como oportunidad de negocio y desarrollo de proyectos para España, donde el idioma puede ser un factor facilitador.
El congreso también pone el foco en el análisis de proyectos reales, tanto en fases iniciales, identificando barreras y dificultades, como en proyectos de éxito ya en ejecución, de distinta escala y ámbito geográfico. Además, el debate regulatorio alcanza un mayor grado de madurez, ya que con RED III y la operativa RFNBO condicionando de forma directa el diseño de los proyectos, la conversación sectorial evoluciona de la visión estratégica al cumplimiento práctico.
En este contexto, las mesas europeas permitirán analizar cómo afrontar el nuevo escenario geopolítico y energético, en el que el hidrógeno se perfila como un elemento clave para la independencia energética de Europa y, por extensión, para su seguridad estratégica.


















