Actuaciones en las naves de Genesal Energy para un uso responsable de la energía

Las naves de Genesal Energy en el polígono industrial de Bergondo (A Coruña) han sido reformadas con el objetivo de reducir la huella de carbono y promover un uso responsable de la energía. La empresa gallega demuestra así su compromiso con la descarbonización y la transición energética.
El primer paso ha sido medir: se realizó un análisis de los consumos energéticos, las pérdidas, las demandas térmicas y el potencial de aprovechamiento renovable de las instalaciones. Con esos datos, se diseñó una intervención estructurada en cuatro ejes: integración de energías renovables, gestión inteligente de la energía, reaprovechamiento de flujos energéticos y mejora de la eficiencia global.
El primer eje se desarrolla a través de la instalación de fachadas fotovoltaicas integradas directamente en la estructura de las naves. No se trata de un añadido superficial, sino que se incorpora a la propia estructura arquitectónica. En total, son 111 m² de vidrio fotovoltaico con una potencia de 13,1 kWp. Esta solución también ha mejorado significativamente el aislamiento térmico de los edificios, reduciendo la necesidad de climatización. La actuación se completó con una cubierta fotovoltaica en una de las naves (la B27, con 252 m² y una potencia de 57,3 kWp), que permitió aumentar la capacidad de generación renovable hasta cubrir el 100% del consumo energético de las naves durante las horas de máxima radiación solar.
El proyecto incorporó un sistema avanzado de almacenamiento y gestión energética, el OGGY, capaz de monitorizar en tiempo real la producción y el consumo, y decidir de forma automática si la energía debe usarse directamente, almacenarse en baterías, verterse a la red o combinar estas opciones. Esta gestión dinámica permitió reducir el consumo energético un 27% en su primer año de funcionamiento.
El tercer eje es el reaprovechamiento de la energía generada durante las pruebas de los grupos electrógenos fabricados en la planta. Estas pruebas, necesarias para asegurar la calidad de los equipos, producen una energía que antes se desperdiciaba. Ahora, ese flujo energético se integra en el sistema gracias al OGGY, permitiendo su uso y reduciendo aún más la dependencia de la red.
Los resultados son tangibles y durante el primer año se ha evitado la emisión de más de 23 tCO₂e. De esta manera las naves han mejorado su certificación energética, pasando de una calificación inicial “E” a una nueva “B”. Este hecho supone una validación externa de la eficiencia lograda, que refleja una menor demanda energética y un mejor comportamiento ambiental de las instalaciones.



















